¿Por qué mi hijo come mejor en el colegio?

LA CLAVE: HAY REGLAS Y ES UNO MÁS ENTRE SUS COMPAÑEROS

Se aproxima el final del curso y llega el verano. Casi tres meses por delante en los que nuestros hijos comerán en casa y no en sus centros escolares.

Así que es aquí donde todas las mamás y los papás se preguntan ¿cómo hacer para que mi hijo coma la comida que le ponemos en casa?

Para abordar esta cuestión primeramente es muy importante analizar por qué los niños comen mejor en el comedor del colegio.

Y la respuesta es bien sencilla: porque en cierto modo tienen el control.

Como padres siempre estamos preocupados por si comen poco, por si no les gusta nada de lo que se les pone, por si se ponen a jugar mientras comen y al final no comen nada…

Un cúmulo de estresantes para nosotros que, sin querer, acabamos trasladando a nuestros hijos.

Y, por supuesto, ellos tienen más confianza en casa, protestan más y les hacemos más caso y atendemos todas sus peticiones o “caprichos”.

Así que, estas dos cosas juntas, provocan que el momento de la comida no sea algo agradable o placentero. Se vuelve casi en un mal trago por el que hay que pasar.

En el colegio esto no sucede. Comen junto con todos sus compañeros e iguales. Hay unas reglas claras: horario, lugar, tiempo de comida, monitoras. Y les guste más o menos la comida es lo que hay y ellos saben que no se les va a cambiar, así que si tienen hambre (que suele ser en la mayoría de los días), acaban comiendo lo que les ponen.

Además, que haya un tiempo para comer también es muy relevante. Y, sobre todo, porque no hay reproche si el niño no lo come todo o no le da tiempo.

Así que, todas estas cosas juntas, provocan que el momento de la comida sea algo agradable y una rutina más del día con total normalidad y como cualquier otra.

¿CÓMO PUEDO HACER PARA QUE MI HIJ@ COMA MEJOR EN CASA?

Para responder a esta pregunta os daremos unos pequeños consejos que seguro facilitarán que vuestros hijos coman más gustosos en vuestros hogares.

1.- IMITAR LA ESENCIA DE LO QUE EXPERIMENTAN EN EL COLEGIO:

Intentad comer toda la familia junta, con un horario y un tiempo para ello.

Aprovechad a charlar y compartir vuestras vivencias del día.

Muy importante, la misma comida para todos (con ciertos matices que ahora veremos)

Y fuera reproches, que el niño no se sienta obligado a comer (si no quiere comer tanto o nada, no pasará nada, pero es importante que NO le pongamos otra cosa, tal y como sucede en el colegio)

2.- PARTIR DE ALIMENTOS O ELABORACIONES QUE LE GUSTEN:

Aun siendo la misma comida para toda la familia, es importante que, si queremos ir introduciendo alimentos nuevos, sean familiares a otros que les gusten, tanto en sabor como en textura (salsear un alimento nuevo con una salsa que sabemos que le gusta, empanar un alimento nuevo si le gustan las cosas empanadas, etc)

3.- DARLES UN LUGAR EN LA MESA:

Como en el colegio, comen alrededor de sus iguales, es decir, de sus compañeros de clase. Hablan entre ellos, se ríen o se pelean. Da igual, todo lo que sienten es válido y, mientras se respeten las normas y las formas de conducta, nadie les reprenderá por ello.

En casa es importante que suceda parecido. Está claro que comen en familia con nosotros, y somos adultos y, con ello, no somos sus iguales. Además, somos los que establecemos las normas y las reglas.

Pero esto no quiere decir que ellos no puedan diferenciarse o manifestar sus emociones.

Por ejemplo:

Ponemos un plato de comida en el que hay un alimento nuevo o que no le gusta mucho. Como papás, hemos intentado prepararlo acompañando con una salsa de tomate que le encanta. Pero nuestro hij@ se pone a protestar y dice que no le gusta y que no lo va a comer.

Es importante que validemos o demos un lugar a lo que siente.

Le podemos decir: “cariño, parece que esta receta que hemos preparado hoy no te gusta mucho. Así que es normal que te de rabia comer este plato y te sientas un poquito enfadad@. Yo cuando como algo que no me gusta demasiado lo disfruto menos que cuando como algo que me gusta muchísimo. Pero es importante comer un poquito variado para poder estar sanos y sentirnos fuertes y así poder tener mucha energía para jugar. Puedes probar un poquito y a ver qué te parece”

Ser empáticos con nuestros hijos y explicarles con naturalidad nos ayudará mucho a poder escucharlos, comunicarnos con ellos y hacerles sentir que ellos también tienen un lugar, sin olvidar, claro está, que existen normas y reglas que hay que respetar.

Y, La clave, como en todo, es la suma de perseverancia, tolerancia y diversión.

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